• Colombia llega al escenario de la ICARRD+20 con avances verificables en redistribución, formalización y gobernanza territorial.
• Congrega a 56 delegaciones internacionales quienes hasta el 28 de febrero trabajarán en una hoja de ruta para avanzar en el acceso a la tierra en un mundo más sostenible y solidario.
Cartagena de Indias, D.T y C. 24 de febrero de 2026 (@Minagricultura). Colombia es desde este martes y hasta el 28 de febrero, anfitriona de la II Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural ICARRD+20, un foro global que cuenta con el respaldo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la agricultura (FAO), en el cual se abordan, entre otros, interrogantes relacionados con el por qué cada año se abandonan 3,6 millones de hectáreas (ha) de tierras de cultivo, en gran parte debido a la degradación; a qué obedece que de 570 millones de explotaciones agrícolas, el 85 % tiene menos de 2 ha y controla solo 9 % de la tierra y el 0,1 concentra casi 50 % de la superficie agrícola mundial. O por qué persisten las brechas de género siendo las mujeres quienes enfrentan los mayores índices de la seguridad alimentaria.
En el acto protocolario de apertura, el presidente Gustavo Petro dijo que “con la Reforma Agraria priorizamos la vida del campesinado en Colombia. La paz y el desarrollo significan Reforma Agraria, por eso dejamos nuestros suelos en poder de los campesinos y las campesinas porque priorizar la vida en Colombia empieza porque los campesinos tengan más tierra. Estamos comprando tierras y terrenos baldíos y entregando cada vez más títulos a las mujeres porque ellas la cuidan mejor, nadie puede hacerlo mejor que ellas”.
La ministra de Agricultura y Desarrollo Rural, Martha Carvajalino destacó, a su vez, la decisión del presidente Petro, a solicitud del movimiento agrario global, de recibir y albergar, después de dos décadas, esta discusión que parecía diluida entre muchos otros debates.
“Aquí en Colombia se quiso hacer un campo sin campesinos, y resistieron hombres y mujeres a la confrontación. Colombia asumió la política redistributiva que por más de cien años los gobiernos no habían querido hacer. Hemos cumplido el acuerdo de paz: 750 mil hectáreas recuperadas, formalizando más de 2 millones de hectáreas. Hemos devuelto a esos pueblos indígenas, comunidades campesinas, negras, afrodescendientes, indígenas, raizales y palenqueras, la dignidad y la esperanza de que es posible. Hoy les decimos desde Cartagena, una tierra que en Colombia representa la primera expresión de la lucha libre por la tierra, que los recibimos para reafirmar que la revolución agraria es la esencia de la vida y la apuesta por una humanidad sostenible. Allí seguiremos firmes.”, expresó.