Hoy este Gobierno se da cita con la fuerza y el legado de los sujetos populares, pueblos y comunidades de la reforma agraria. Con quienes en la defensa de la parcela germinan la resistencia histórica y la dignidad del campesinado en su lucha por la tierra; con quienes con su pensamiento y acción trazaron el camino de la recuperación y liberación de la Madre Tierra para los Pueblos Indígenas; y con aquellos cuya gesta libertaria fundó la soberanía de los territorios ancestrales de Pueblos Negros, Afrocolombianos, Raizales Y Palenqueros.
Reconocemos con respeto y autocrítica de Estado que la desigualdad de la tierra nace del despojo histórico y violento contra los Pueblos Indígenas, Pueblos Negros, Afrocolombianos, Raizales y Palenqueros, desde antes de la era republicana, situación que también han sufrido las comunidades campesinas a lo largo de su historia. Élites violentas acordaron detener la democratización de la tierra y el agua para proteger sus privilegios a costa del expolio indígena, la esclavización de los pueblos negros, raizales y palenqueros y la persecución del campesinado. Estas acciones han pretendido borrar su existencia mediante el despojo, el racismo estructural, institucional y jurídico, la discriminación, el empobrecimiento, la precarización laboral y el desplazamiento forzado.
Conscientes de este contexto político e histórico, este Gobierno trabajó de manera comprometida con organizaciones campesinas, con los Pueblos Indígenas y con los Pueblos Negros, Afrodescendientes, Raizales y Palenqueros. Parte de esa ruta de reconocimiento político se concentró en los encuentros interculturales por la reforma agraria. Estos fueron resultado del trabajo mancomunado entre el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y delegaciones de las plataformas, instancias y organizaciones de comunidades campesinas, de los Pueblos Indígenas y de los Pueblos Negros, Afrocolombianos, Raizales y Palenqueros. Durante el año 2025 y 2026, se desarrollaron espacios de conversación común que, tras un ejercicio político y de dialogo autónomo, produjo El Mandato por los Territorios, la Tierra, el Agua, los Ríos, los mares y Maritorios, la Naturaleza y la Vida: Redistribución, Democracia, Transformación del Campo y Recuperación de los Vínculos Originarios, Ancestrales, tradicionales, Históricos, Sociales y Populares.
En un acto de justicia histórica y política, este Gobierno reafirma la legitimidad de las expresiones populares y comunitarias que construyen vida y territorio en toda Colombia. Por ello reconoce integralmente el Mandato de las comunidades campesinas, los Pueblos Indígenas y los Pueblos Negros, Afrocolombianos, Raizales y Palenqueros, celebrando que este documento condensa los propósitos comunes por la transformación estructural del país.
En la ciudad de Cartagena, en el marco de la II conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural, en esta celebración popular, reafirmando el compromiso histórico de transformación nacional, se suscribe el presente Pacto que representa la voluntad política del Gobierno Nacional y la fuerza de la autonomía de los Pueblos Indígenas, los Pueblos Negros Afrocolombianos, Raizales y Palenqueros y las comunidades campesinas que trabajan y protegen el campo colombiano.