• Su defensa resalta la necesidad de proteger el suelo rural agropecuario y a la agricultura campesina, familiar, étnica y comunitaria, que produce entre el 70 % y el 80 % de los alimentos del país.
Bogotá, D.C., 29 de septiembre de 2025 (@MinAgricultura - @UPRAColombia). En la audiencia pública realizada en la Corte Constitucional sobre las Áreas de Protección para la Producción de Alimentos (APPA) y la autonomía territorial, la ministra de Agricultura y Desarrollo Rural, Martha Carvajalino, expuso ante la magistratura diversos argumentos técnicos, jurídicos y sociales que respaldan la necesidad de esta determinante del ordenamiento territorial en el país.
Entre ellos, destacó las alarmantes cifras de degradación del suelo agrícola en Colombia y en el mundo, los alcances de la determinante en materia de autonomía territorial y su objetivo principal: garantizar la seguridad alimentaria de todos los colombianos y preservar las tierras más aptas para la producción.
“Atendiendo la citación de la Corte Constitucional, el Ministerio de Agricultura ratificó la necesidad, la pertinencia y la proporcionalidad de una medida que está dirigida a proteger los suelos agropecuarios (...) Es el momento oportuno para tomar acciones preventivas que garanticen que los 2 millones de hectáreas de suelos con capacidad agrológica mantengan sus condiciones. De lo contrario, veremos el incremento del precio de los alimentos y la degradación del tejido social de la agricultura campesina”, destacó la jefa de la cartera agropecuaria.
Juan Pablo Sandoval, director de la UPRA, entidad que se encarga de apoyar técnicamente al Ministerio en la identificación de las APPA, reafirmó la necesidad de proteger el suelo para la protección de alimentos, sumándose a las palabras de la jefa de la cartera: “La ministra explicó que, a través del tiempo, se ha venido perdiendo ese suelo para la protección de alimentos y que, de no hacer algo, en el futuro ya no vamos a tener suelo rural. En ese orden de ideas, las APPA son una figura fundamental para lograr ese propósito”.
Vale indicar que Colombia ya no cuenta con suelos de clase agrológica I, es decir, los de mayor aptitud para la producción de alimentos. Según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Igac), en 1973, cuando se realizó el primer inventario de suelos, el país contaba con 172.000 hectáreas de esta clase agrológica. Sin embargo, en el 2012, ya no existían suelos con dicha clase agrológica.