La política sectorial incluye entre sus prioridades la ciencia y la
tecnología, reconociendo que estos se constituyen en factores
fundamentales para el desarrollo productivo y el fortalecimiento de la
competitividad de las actividades agropecuarias. La estrategia se
orienta a la agregación de valor, el encadenamiento productivo, la
captura de nuevos mercados y la generación de empleo, focalizándose en
áreas estratégicas que representen mayores beneficios al sector rural.
Los
dos componentes fundamentales, la investigación y la sanidad
agropecuaria, se ven reflejados en los distintos programas de
investigación, que tienen las instituciones que forman parte del
Sistema Nacional de Ciencia y tecnología, con los líderes sectoriales -
CORPOICA e ICA.
La inversión en proyectos de Ciencia y
Tecnología está siendo coordinada a través de asignación directa y a
través de mecanismos concursales. Con la primera se da continuidad a
proyectos en donde los ejecutores tienen indiscutibles ventajas o
condiciones especiales, mientras que en los segundos se busca optimizar
los recursos buscando a los proponentes con mayores capacidades para
resolver demandas tecnológicas de las cadenas productivas.
Investigación, desarrollo tecnológico e innovación
La
investigación, desarrollo tecnológico e innovación agropecuaria
nacional se enmarca dentro del Sistema Nacional de Ciencia y
Tecnología, institucionalizado en el país a partir de la promulgación
de la Ley 29 de 1990.
El Sistema Nacional de
Ciencia y Tecnología es un sistema abierto, no excluyente, del cual
forman parte todos los programas, estrategias y actividades de ciencia
y tecnología, independientemente de la institución pública o privada o
de la persona que los desarrolle. Cruza todos los sectores de la vida
nacional, todos los ministerios y todos los institutos, involucra a los
sectores público y privado.
La inversión en
ciencia y tecnología es fundamental para el crecimiento sostenido del
sector agropecuario. Esa inversión mejora rendimientos, reduce costos y
permite un manejo cada vez más sostenible del medio ambiente. Así las
cosas, la investigación, desarrollo tecnológico e innovación inciden
significativamente sobre la competitividad de las cadenas productivas
y, por tanto, se vuelven estratégicas en el proceso de apertura de
nuevos mercados o de sustitución de importaciones.
La
apertura de nuevos mercados externos se traduce en la generación de
exportaciones, empleo, riqueza y bienestar en el campo. Para enfrentar
este reto debemos fortalecer la investigación, desarrollo tecnológico e
innovación en el sector agropecuario. Esto se logra focalizando la
demanda, canalizando la oferta y con una mayor asignación de recursos
financieros, pero también con más eficiencia en las entidades que
desarrollan la investigación en estas áreas.